Pedimos entonces por la voz de Dios, y como mencioné antes en el aspecto de la vocación, no abrimos el escucha del alma, lo que hacemos es esperar para que el Señor sea atendido por nuestros oídos.
Cristo nos habló de las aves del cielo, de cómo son guiadas y cuidadas por el Padre. Pero nosotros, anteponemos algo: el conocimiento. Aristóteles decía que "todo lo que se conoce, lo conoce por los sentidos". Y estamos expuestos en vida a limitar nuestros sentidos en lugar de expandirlos. De alguna forma nos vamos insensibilizando, no estamos atentos a todos los estímulos , o bien, en ocasiones son tan persistentes que pasa como en la condición de Weber: por ejemplo: si se sostiene durante largo tiempo un objeto pesado con un brazo, éste se acostumbra a aplicar cierta fuerza, así que si le damos un objeto de diferente peso comenzará aplicando la fuerza a la que está acostumbrado.
¿Recuerda la primera vez que ese anuncio, noticia o comercial le impactó?, Si lo ve varias veces, ¿Cuál es su reacción?
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